SALÓN CAMARENA

 

SALÓN CAMARENA DE MYTGLVDK REINTERPRETA LA ARQUITECTURA DEL ENTRETENIMIENTO COMO UN SISTEMA ESPACIAL DE MEMORIA, IMAGEN Y SONIDO

CDMX, Mexico, 2026

 
 

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MYTGLVDK presenta un conjunto que convierte imagen y sonido en materia habitable. En Salón Camarena, el entretenimiento se entiende como un acto cultural: una plataforma para el encuentro colectivo donde la música, la gastronomía y el diseño construyen experiencias compartidas. 

o análogo y lo digital no se oponen, sino que coexisten como lenguajes complementarios que amplifican la atmósfera y la participación. La memoria táctil de los formatos retro convive con la potencia audiovisual contemporánea, proponiendo un espacio donde tecnología, cuerpo y presencia se equilibran para reconectar con lo humano. Emplazado en un edificio icónico de mediados del siglo XX, el proyecto rinde tributo a Guillermo González Camarena y reinterpreta la cultura de los bares retro con una secuencia de taquería, videobar, karaoke y piano bar.

En el corazón de Ciudad de México, MYTGLVDK —dirigido por Regina Galvanduque y Andrés Mier y Terán— presenta Salón Camarena, una propuesta que trasciende la lógica del esparcimiento para convertirse en una declaración cultural. Con 650 m² emplazados en un edificio icónico de mediados del siglo XX, el lugar reactiva la energía de los videobares desde un lenguaje contemporáneo que reivindica la urgencia de reconectar con lo humano en tiempos dominados por lo digital. La intervención evita la anécdota y se concentra en el diseño, alzando un relato donde música, memoria e interacción social se convierten en materia arquitectónica.

La elección del nombre es, a la vez, una toma de postura: Guillermo González Camarena, inventor mexicano de la televisión a color, se convierte en referente simbólico que inspira la propuesta: su legado permitió que música e imagen se compartieran entre generaciones. Recuperar su apellido no responde a una nostalgia literal, sino al reconocimiento de un pionero cuya innovación marcó la cultura visual global. Para MYTGLVDK, esta obra agradece a Camarena ese mundo de color, sonido y movimiento, y tiende un hilo que enlaza tecnología, historia y diseño en un mismo lugar con un enfoque plenamente actual.

 
 
 

La taquería, situada en la entrada, abre el primer capítulo con tonos rojizos y vibrantes que enlazan gastronomía y gráfica mediante un lenguaje directo y popular.

Empaques, tipografías contundentes y frases memorables actúan como puente con la memoria colectiva y democratizan el acceso: incluso sin internarse en el salón principal, el visitante participa de un universo que cruza lo cotidiano y lo cultural.

Desde allí, el recorrido se expande más allá de lo culinario para internarse en un ecosistema de música, imágenes y atmósferas que forman continuidad narrativa.

 

El videobar (Salón principal) constituye el núcleo dinámico del proyecto. Un piso epóxico beige multiplica los reflejos de la iluminación cálida, mientras un gran video wall convierte la imagen en arquitectura viva: el video no sólo se observa, se vive en el salón como una atmósfera envolvente.

El mobiliario vintage sostiene la intensidad de las sesiones nocturnas, con booths de piel y piezas cuidadosamente seleccionadas que evocan la cultura retro del entretenimiento. La disposición modular permite alternar entre densidad y apertura, logrando un equilibrio preciso entre monumentalidad y cercanía para distintos usos. Los tapizados en gradaciones cálidas suman orientación visual y refuerzan el carácter inmersivo del espacio.

 
 
 

En un ala contigua, el salón de karaoke propone un ambiente más íntimo y expresivo.

Un piso epóxico lila establece una base envolvente, mientras la madera aporta calidez y contención material. La atmósfera rinde homenaje a la distorsión televisiva —al noise analógico de la señal— como referencia estética y sensorial: interferencias, ecos visuales y fragmentos de luz que evocan la cultura audiovisual de finales del siglo XX. Concebido como un único espacio privado con barra, el karaoke invita a la apropiación colectiva desde la cercanía, manteniendo la misma coherencia material del videobar. Este ámbito refleja la visión de MYTGLVDK: experiencias inclusivas pensadas no sólo para la vida nocturna, sino también para nuevas generaciones que buscan entretenimiento abierto y participativo durante diferentes franjas horarias.

 

El piano bar funciona como contrapunto y refugio de cercanía, articulado desde una estética cálida y envolvente. Terciopelos, panas, pata de gallo y textiles propios de las décadas de los setenta y ochenta se combinan con formaicas, maderas tropicales y superficies epóxicas en tonos ámbar y rojizos. El espacio rinde homenaje a los estudios de televisión de época, donde la música en vivo y la escenografía construían atmósferas íntimas y teatrales. Luminarias bajas y mesas cuidadosamente dispuestas completan un entorno que invita a la conversación, al ritmo pausado y a la memoria compartida.

Para el estudio, esta dualidad es esencial: cada área habla un lenguaje distinto y, al mismo tiempo, compone un relato común que amplía las posibilidades del conjunto.

 
 
 

La riqueza del proyecto se percibe en los detalles gráficos y materiales. Desde los mosaicos pixelados en los servicios hasta las luminarias geométricas que acompañan las transiciones, todo responde a la premisa de una narrativa coherente. Los acabados metálicos reflejan la vibración de la luz, mientras los patrones cromáticos inspirados en la interferencia televisiva refuerzan la estética retro-futurista. El sistema gráfico —integrado en coasters, empaques y merchandising— prolonga la experiencia más allá del ámbito físico, haciendo del visitante no sólo un espectador, sino un portador de memoria.

En su trasfondo, Salón Camarena dialoga con fenómenos socioculturales vigentes: el retorno de lo análogo, el deseo generacional de experiencias tangibles y la búsqueda de conexión humana frente a la fragmentación digital. Para el estudio, revivir la magia de lo análogo no es ejercer nostalgia, sino provocar nuevas interacciones, impulsando un diseño que fomenta la comunidad más que el consumo individual.

Con ello, MYTGLVDK no sólo incorpora un referente al panorama del diseño mexicano: propone un modelo de entretenimiento responsable, inclusivo y culturalmente pertinente.

 
 
 
 

Cada componente de Salón Camarena funciona como manifiesto habitable, donde gastronomía, música y diseño se hilvanan en un mismo relato. La taquería democratiza la experiencia, el videobar celebra la saturación audiovisual, el karaoke fomenta la expresión colectiva y el piano bar aporta el contrapeso íntimo. Este ensamblaje convierte a Salón Camarena en una plataforma viva donde la memoria se activa en clave contemporánea y la nostalgia se transforma en catalizador para la convivencia.

Así, MYTGLVDK reafirma su capacidad de crear espacios que trascienden lo recreativo: escenarios para escuchar, reconocerse y encontrarse, donde la convivencia convierte la memoria en una práctica cotidiana.